FALSOS TESTIGOS DE JEHOVÁ

Los Testigos de Jehová se conocen por su marcado proselitismo, semejantes a los viejos fariseos que recorrían el mundo en la búsqueda de un seguidor. Se hacen llamar testigos, pero en realidad son de falso testimonio. Su doctrina va contra las Escrituras, con el énfasis en ciertas palabras del griego que ellos interpretan literalmente, fuera de su contexto y muchas veces con grave desconocimiento del sentido gramatical.

En cuanto a la Divinidad de Cristo, aseguran que Jesús fue creado, diciendo que es inferior al Padre, para lo cual utilizan un texto sin contexto: Colosenses 1:15. Este versículo dice así: Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Jesús no es la primera criatura que Dios haya hecho, sino que en él fueron creadas todas las cosas (Colosenses 1:16; Juan 1:1-3). La palabra primogénito significa el primero de una familia, pero por igual tiene el sentido del mayor de todos o de ser el principal. Asimismo, primogénito quiere decir la causa de todo cuanto se ha hecho, alguien que tiene la preeminencia. Fijémonos en Romanos 8:29, que nos asegura que fuimos predestinados para ser conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

En este último texto vemos una forma subjuntiva (para que él sea), lo cual presupone que existe una condición previa: que hayamos sido predestinados para ser conformes a la imagen del Hijo de Dios. Es decir, una vez que fuimos predestinados Jesucristo llegó a ser el primogénito entre muchos hermanos. Sin predestinación Jesús no hubiese sido el primogénito, sino solamente el unigénito. Sin embargo, de acuerdo al texto que citamos de Juan 1, Jesús es el Creador de todo cuanto existe. Nadie podría seguir el disparate de que Jesús es su propio Creador, ya que Dios existe desde siempre.

El texto de Colosenses 1:16-17 asegura que en Cristo fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, dominios, sean principados o potestades, todo fue creado por medio de él y para él. Y él (Jesucristo) es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten.

Jacob fue el segundo, después de Esaú; sin embargo, se puede decir igualmente que Jacob fue el primogénito (porque arrastró con él los derechos de la primogenitura, la bendición especial de Isaac su padre). Los testigos falsos de Jehová no podrían entender esa primogenitura de Jacob porque se adhieren a la letra y olvidan el espíritu (es decir, el contexto).

Jesús, sin ser creado, como Creador, tiene la preeminencia (primogenitura) sobre toda la creación. La Escritura lo afirma por doquier, llamándolo a él Emmanuel, que significa: Con nosotros Dios (Mateo 1:23; Isaías 43:11). Jesucristo es Jehová el que salva. Existe un texto en Hebreos 12:23 que refiere al concepto de la primogenitura. El autor señala que los creyentes nos hemos acercado a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos. A la iglesia de Dios se le compara con la asamblea de primogénitos, todos igualados en amor. No se refiere solamente a los apóstoles como los primeros frutos del Evangelio, sino a cada creyente igualado en el amor divino, ya que el mismo trabajo hizo Cristo en la cruz por una oveja como por otra. Por esa primogenitura tenemos derecho a la misma herencia, sin discriminación; he allí el sentido de ser el primogénito.

En síntesis, la Biblia nos relata sobre la primogenitura del Hijo de Dios, no porque él haya sido creado sino porque tiene la primacía en todos sus hermanos. Esos primogénitos señalados en el libro de Hebreos están inscritos en los cielos, no en la tierra. Jeremías 17:13 nos habla de los que se olvidan de Jehová que serán inscritos en la tierra. Vea usted la diferencia de la inscripción: los que rechazan a Jehová tienen sus nombres inscritos en la tierra, donde yace su morada; los que nos acercamos por cuanto fuimos atados con cuerdas de amor tenemos el nombre inscrito en los cielos.

Otro punto grave de los falsos testigos de Jehová toca el tema de su rechazo a la Trinidad. Ellos la señalan como una doctrina pagana, diciéndonos que solamente Jehová es Dios, en tanto Jesús es un ser creado y el Espíritu Santo una fuerza. La enseñanza sobre la Trinidad está manifestada a lo largo de la Escritura, no solamente en el Nuevo Testamento, con el célebre relato del bautismo de Jesús, o con las admoniciones a no contristar al Espíritu Santo (de Dios), o al hecho de que Él (el Espíritu Santo) nos guía a toda verdad. Sabemos que una fuerza no tiene tal capacidad racional ni mucho menos una relación personal con alguien.

El Espíritu Santo es llamado nuestro Consolador (el Parakletos) prometido por Jesús. En el Génesis 1:26 se habla de una pluralidad divina regida por un verbo en singular (en lengua hebrea). Cuando se dice Oye, oh, Israel, Jehová el Señor uno es, en realidad se está usando un término hebreo que significa unidad. Isaías dice este verso esclarecedor, para aquellos que son llevados hacia la vereda de la certeza: Acercaos a mí, oíd esto: desde el principio no hablé en secreto; desde que eso se hizo, allí estaba yo; y ahora me envió Jehová el Señor, y su Espíritu.

En este texto citado de Isaías vemos a tres personas: 1) el que habla (que no es Isaías, ya que él no estuvo desde el principio); 2) Jehová el Señor quien lo envía; 3) el Espíritu quien también lo envía. Es decir, tanto Jehová el Señor como el Espíritu envían a Jesús el Cristo, enseñándonos provechosamente, encaminándonos por donde debemos seguir.

Uno de los textos preferidos por los que niegan la Trinidad como concepto de las Escrituras se encuentra en Deuteronomio. Veamos la explicación filológica del texto en cuestión para clarificar aún más lo que la Biblia nos enseña. La Biblia dice en Deuteronomio 6:4, a partir del hebreo traducido, lo siguiente: Jehová nuestro Elohim, Jehová es uno. En realidad, existe un término hebreo que significa uno y otro que significa unidad. Son muy parecidos, por eso conviene tener en cuenta cuándo aparece uno y cuándo el otro.

Por supuesto, hemos de ayudarnos con diccionarios bilingües (hebreo y una segunda lengua) para poder comprender el sentido derrumbado con las traducciones. Me refiero a ACHID, frente a YACHID. En algunos contextos de la Escritura se usa ACHID que quiere decir UNA UNIDAD. Cuando en el Génesis se lee que fue la tarde y la mañana un día, se está empleando el vocablo ACHID (una unidad de dos objetos separados). Pero cuando en Génesis 22 leemos que Dios ordenó a Abraham tomar a su único hijo para el sacrificio encontramos YACHID. Ya podemos ir mirando la diferencia entre uno y otro término, pero también su similitud fonética y gráfica.

Al decir que Dios es uno estamos en lo correcto en algún sentido, pero preferimos la inspiración del Espíritu cuando se escribió ACHID para indicarnos que Dios es una UNIDAD. Es lo mismo que un Dios en tres personas, una unidad en sustancia y esencia pero constituida por tres personas. Muchos continúan con la ceguera, pese a la evidencia bíblica con cuantiosos textos que nos hablan del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Son tres personas distintas pero que están en una unidad sustancial o esencial. Jeremías había alertado sobre la perversión de las palabras del Dios vivo, del Dios de los ejércitos (Jeremías 23:36).

Cuando se habla de la unión del hombre con la mujer para que sean una sola carne (Génesis 2:24), se está usando el vocablo ACHID. Es decir, que el hombre y la mujer siguen siendo hombre y mujer pero en el matrimonio serán una UNIDAD. Ya nos referimos a Abraham (Génesis 22:2), quien fue ordenado para tomar a su hijo, su únicoYACHID, para ofrecerlo en holocausto. Si los judíos entendieron mal esta señal lingüística lo hicieron por el desvarío que debían sufrir de acuerdo a la profecía. No obstante, a nosotros los creyentes nos toca la tarea de juntar las partes, de estudiar los textos y de encontrar el desliz de las traducciones que ofrecen negligencia o mala intención.

César Paredes

retor7@yahoo.com

absolutasoberaniadedios.org

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