No son pocos los que se apartan del camino por causa de la elucubración de su entendimiento. ¿Qué significa que Dios conozca de antemano? Incluso, ¿qué quiere decir que Dios conozca a alguien? El verbo conocer en la Biblia tiene una connotación más amplia que el hecho de tener conocimiento de algo, también nos indica que se tiene comunión íntima. José anduvo con María, estando ya desposado con ella, pero dice la Escritura que no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito (Mateo 1:25).
Esa frase refiere al hecho de que José no tuvo relaciones íntimas o sexuales con María hasta después de que nació Jesús. En otros términos, el acto marital se pospuso hasta después del nacimiento de Jesús. Si Jesús fue el hijo primogénito, entonces indica que hubo otros hijos (hermanos de Jesús). El vocablo griego usado es PROTOTOKOS y no MONOGENES (PROTOTOKOS significa el primer hijo, en tanto que MONOGENES indica el único hijo, el unigénito). Hay un relato en Mateo que registra el hecho de los hermanos de Jesús: Tu madre y tus hermanos están afuera, y te buscan (Mateo 12:47). Esta información también la dan Lucas 8:19-21 y Marcos 3:31-35. En Juan 2:12 leemos: Después de esto descendieron a Capernaum, él, su madre, sus hermanos y sus discípulos; y estuvieron allí no muchos días; en Juan 7:2-10 podemos encontrar otra referencia sobre los hermanos de Jesús. Por igual leemos ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas? (Mateo 13:55-56), y en Marcos 6:3 tenemos otra evidencia: ¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él.
Lo mismo puede decirse de Adán, quien conoció de nuevo a Eva su mujer y tuvieron otro hijo. Jehová habla a través de un profeta y dice que a Israel solamente ha conocido de entre todos los habitantes de la tierra; Jesús el Cristo afirma que al final de los tiempos dirá a un grupo de personas que nunca los conoció, que se aparten de él. La pregunta inicial se retoma: ¿cómo sabe Dios? A muchos les aterra afirmar que Dios ha hecho todas las cosas, como asegura la Biblia, aún al malo para el día malo (Proverbios 16:4). Prefieren usar el término PERMITIR, para simular que cuanto acontece no es la plena voluntad divina sino solamente un permiso. Pero permitir algo implica estar presionado por alguna influencia externa, no querer que suceda pero dejar que pase. Eso no puede decirse del Todopoderoso.
¿Cómo sabe Dios? ¿Cómo puede vaticinar el futuro nuestro con total acierto? ¿Será que mira el futuro como si tuviera una bola de cristal? ¿Se meterá en lo que han denominado el túnel del tiempo? En absoluto, Dios sabe el futuro porque lo hace, lo decreta, lo ordena. Adán pecó no por posibilidades de pecar sino porque tenía que hacerlo. Ya el Cordero de Dios estuvo destinado desde antes de la fundación del mundo para ser manifestado en el tiempo apostólico (1 Pedro 1:20). Si Adán no hubiese pecado Dios habría destinado a su Hijo en vano, fracasando en su plan sempiterno e inmutable.
El crimen más horrendo en la historia humana fue el asesinato cruel del único ser inocente de la tierra. La muerte del Hijo de Dios fue planificada y anunciada desde antes por el Padre ante sus profetas. Así que no nos escandalicemos por lo que Satanás haga con el pecado humano, ya que todo forma parte del plan de Dios. ¿Por qué, pues, Dios inculpa? Pues, ¿quién puede resistirse a su voluntad? ¿Será Dios injusto que inculpa de pecado a quien Él mismo ha condenado desde siempre, como lo demuestra el caso de Esaú relatado en Romanos 9? Pablo responde con un rotundo no: En ninguna manera. El apóstol coloca al ser humano en una posición ínfima frente a su Hacedor, diciéndonos que somos responsables de lo que hacemos, pero que Dios tiene la potestad autoritaria que le da el hecho de ser dueño de la masa de barro con que nos ha formado.
La voluntad de Dios es hacer vasos de honra y vasos de deshonra, para que su plan se desarrolle, para darle la gloria de Redentor a su Hijo Jesucristo, para consumar su ira por el pecado y la injusticia. Con lo dicho, el conocimiento previo de Dios no es otra cosa que el amor anticipado que nos ha demostrado a quienes Él ha elegido desde la eternidad, para ser objetos de su gracia, amor y misericordia. En Romanos 8:29 leemos que Dios predestinó a quienes conoció desde antes. Es decir, no que haya mirado para ver quiénes eran dignos de predestinación, ya que ha afirmado que no hay justo ni aún uno, no hay quien entienda ni quien busque al verdadero Dios. Todos estuvimos muertos en delitos y pecados, de manera que tuvo misericordia de quien quiso tenerla, pero endureció para siempre a quien ha querido endurecer (como lo demuestra el caso del Faraón de Egipto frente a Moisés). Ese conocimiento de Dios incluye el amor, su relación y su divino propósito, como ya lo mencionamos respecto a Israel (Amós 3:2). Esto no podría sugerir que Dios careciera de información o de conocimiento intelectual respecto al resto de las naciones de la tierra, sino que precisamente nos refiere al contexto especial del verbo conocer en la Biblia.
La gracia de Dios le pertenece a Él, por lo tanto es su iniciativa el demostrarla a quienes él quiera demostrarla. Nunca la gracia es una respuesta a una iniciativa nuestra. Los que ven méritos en el ser humano para la acción divina, tienen una teología desviada basada en el mérito de las obras. Esto es otro evangelio, como asegura Pablo, una evangelio anatema. Como dice la Escritura: (pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama) -Romanos 9:11. No es por las obras, no es por el mérito que tengamos, no es por guardar la ley, ya que la ley no salvó a nadie (Gálatas 2:16; Romanos 3: 20).
Debemos recordar siempre el texto de Juan que nos asegura que amamos a Cristo porque él nos amó primero (1 Juan 4:19). Dios conoció personas, no eventos, según el texto de Romanos 8:29; es decir, no porque haya visto actitudes o actividades en las personas las escogió, sino porque quiso amar a los que escogería. Nos escogió en amor, bajo su pacto de gracia eterno e inmutable; no fue que nos conoció porque nos observara sino que se quiso relacionar con nosotros a pesar de nuestras debilidades y flaquezas. De la misma masa de barro hizo vasos para honra y vasos para deshonra, por lo que no existe atributo positivo en la calidad del barro sino en la disposición del Alfarero.
Finalmente, si Dios tuviera que conocer algo implicaría que no lo conocía antes. Eso echaría por tierra su cualidad de Omnisciente. De manera que Dios no llega a conocer nada pues todo lo sabe; ¿y cómo sabe Dios? Simplemente sabe todo porque todo lo ha ordenado para que suceda. Él es Todopoderoso, Omnisciente, Increado, Inmutable y Santo. Puede haber más atributos, pero estos mencionados lo relacionan con lo que acabamos de exponer en relación al conocimiento (afecto) que tiene para con sus elegidos.
César Paredes
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